Cómo orientar una antena parabólica

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La antena parabólica o satelital, es el dispositivo encargado de recibir las ondas electromagnéticas de alta frecuencia procedente de los satélites que orbitan en el espacio libre y adaptarlas a frecuencias más bajas para que se puedan distribuir por redes de cable coaxial. De sus componentes básicos y funcionamiento hablamos anteriormente en este post.

Sobre la tierra operan unos 400 satélites de telecomunicaciones en órbita geoestacionaria a 35.786 kilómetros de la superficie, sobre el ecuador terrestre, en lo que se conoce como cinturón de Clarke. La particularidad de esta órbita es que los satélites que aquí se encuentran rotan en el mismo sentido y al mismo tiempo que la Tierra, dando la sensación desde casa que se mantienen inmóviles siempre en la misma posición en el cielo, lo que es indispensable para una instalación fija.

De la correcta orientación de la antena parabólica dependerá el funcionamiento óptimo de nuestra instalación de televisión por satélite.

 

Un punto de partida antes de instalar la antena parabólica es saber qué canales de televisión queremos recibir y, por tanto, a qué satélite necesitamos orientarla. En la actualidad hay un sinfín de canales de televisión y radio que se pueden recibir por satélite, los hay de libre acceso (FTA) y codificados (pertenecientes a plataformas de pago), así como en multitud de idiomas y de temática.

Conocido el satélite que queremos captar, tenemos que consultar su huella de cobertura para asegurarnos de que llega señal de ese satélite a nuestra ubicación. Esta información la podemos obtener de la web de cada operador del satélite (SES Astra, Hispasat, Eutelsat…) o en webs especializadas. 

La huella de cobertura es un mapa en el que se representan las zonas donde se puede captar la señal del satélite, así como la potencia (PIRE) con la que llega dicha señal. Con esta información sabremos el tamaño de antena que necesitaremos para una óptima recepción de la señal. 

Pero, ¿hacia dónde apuntamos la antena? Pues para esto necesitamos conocer el azimut, la elevación y el ángulo de polarización del LNB, que serán diferentes dependiendo de donde vivamos, pero vamos por partes.

Azimut

Es la orientación de la antena en el plano horizontal (izquierda – derecha). Para esto necesitarás una brújula y apuntar el brazo de la antena a la posición en grados que nos indique el satélite para nuestra ubicación. En el hemisferio norte va de sureste a suroeste y en el hemisferio sur va de noreste a noroeste.

Elevación de la antena

Es la orientación de la antena en el plano vertical (arriba – abajo). Normalmente las antenas vienen graduadas para poder ajustar el valor de elevación que nos indique el satélite para nuestra ubicación. Cuanto más próximos al ecuador nos encontremos, la inclinación será mayor.

Ángulo de polarización del LNB

Es la orientación del LNB en el brazo de la antena. Hay que girar el LNB levemente en su soporte los grados correspondientes para una óptima recepción. 

Existen también numerosas aplicaciones para teléfonos, que en base a nuestra ubicación son capaces de mostrarnos en pantalla la posición exacta de los diferentes satélites así como los datos de azimut y elevación.

Con estos datos conoceremos la orientación teórica de la antena, que nos servirá para comprobar si el lugar donde pensábamos instalar la antena parabólica es el correcto o no, puesto que hay que evitar posibles obstáculos en la línea de recepción que puedan interferir, tales como árboles o edificios cercanos, ya que la antena tiene que tener visión directa con el satélite.

Si todo es correcto es el momento de instalar el soporte en ese lugar. Existen varios tipos de soportes para antenas, pero ya sea un mástil, columna o brazo, es importante que sea acorde al tamaño de la antena parabólica y a la fuerza que el viento pueda aplicar sobre ella, porque si una vez instalada, la antena se mueve, se producirán cortes de la señal o la pérdida del satélite.

Con la antena parabólica ya montada en el soporte y orientada según los datos de azimut, elevación y polarización del LNB, es el momento de ayudarnos de un medidor de campo para, con pequeños barridos de izquierda a derecha y de arriba a abajo, localizar el satélite y conseguir unos niveles óptimos de señal. El nivel de potencia y calidad que nos llegue dependerá, por una parte, de la cobertura del satélite en nuestra zona y, por otra, del tamaño de la antena y calidad del LNB. Si bien, los niveles que deben llegar a la toma son de 47 a 77 dBuV, un MER de 9 a 10 dB y un C/N de 11 a 12 dB.

Una vez hemos logrado el máximo nivel de señal, hay que apretar todos los ajustes, comprobando que la señal se mantiene. Ya solo quedaría conectar el cable coaxial para distribuir la señal de satélite por nuestra red o para conectarlo directamente a un receptor de satélite.

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